A un año de apagarse la vida de Fernando | TELEDIEZ

ARGENTINA: PADRES PARAGUAYOS PIDEN CADENA PERPETUA PARA RUGBIERS A un año de apagarse la vida de Fernando   Tenía 18 años cuando los rugbiers de la localidad bonaerense de Zárate le pegaron hasta matarlo. Fernando Báez Sosa era el único hijo de los par...

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A un año de apagarse la vida de Fernando

Publicado por: Rodrigo
01/18/2021 07:14 AM
El crimen de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell conmueve por la brutalidad de los diez rugbiers implicados y por la impunidad y violencia con la que golpearon.
El crimen de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell conmueve por la brutalidad de los diez rugbiers implicados y por la impunidad y violencia con la que golpearon.

ARGENTINA: PADRES PARAGUAYOS PIDEN CADENA PERPETUA PARA RUGBIERS

A un año de apagarse

la vida de Fernando

 

Tenía 18 años cuando los rugbiers de la localidad bonaerense de Zárate le pegaron hasta matarlo. Fernando Báez Sosa era el único hijo de los paraguayos Silvino Báez y Graciela Sosa, con quienes vivía en un departamento en el barrio porteño de Recoleta, donde el padre trabaja como encargado del edificio.

 

En 2019 Fernando había cursado el ciclo básico para entrar en la carrera de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y ese verano, el 10 de enero, partió de vacaciones hacia la costa atlántica junto a sus amigos y Julieta, su novia. En la última foto que Graciela conserva de él, sacada con la cámara del celular, se lo ve parado junto a un bolso frente al edificio. En la imagen, como en el resto de las imágenes que desde hace un año se multiplican en las redes sociales, Fernando sonríe.

 

Hoy lunes 18 de enero se cumple un año del asesinato de Fernando Báez Sosa, el adolescente atacado por un grupo de jugadores de rugby a la salida del boliche Le Brique, en el balneario de Villa Gesell. El crimen, calificado como “homicidio doblemente agravado por su comisión con alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas” dejó marcada una herida irreversible en los familiares y amigos de Fernando, y una fuerte conmoción en la sociedad. A un año de haber perdido a su único hijo, Graciela Sosa y Silvino Báez se reunieron con el Presidente Alberto Fernández, y esperan el juicio donde se definirá la condena de los responsables.

 

Luego de diez meses de una intensa investigación, en noviembre la fiscal Verónica Zamboni, quien siguió la causa desde el primer momento, presentó ante el juez David Mancinelli, a cargo del Juzgado de Garantías de Villa Gesell, la requisitoria de elevación a juicio contra los ocho imputados, jugadores de rugby en el club Náutico Arsenal Zárate: Máximo Pablo Thomsen, Ciro Pertossi, Enzo Comelli, Matías Franco Benicelli, Blas Cinalli, Ayrton Viollaz, Lucas Pertossi y Luciano Pertossi.

 

En tanto, la Justicia sobreseyó a dos: Juan Pedro Guarino, de 19 y Alejo Milanesi, de 19, por entender que no participaron del ataque, aunque la querella solicitó que éste último sea también enviado a juicio, que aún no tiene fecha de inicio.

 


El pedido se deriva del análisis de casi un centenar de pruebas: la autopsia, peritajes a los celulares de los imputados, peritajes en el lugar de los hechos y otros sobre las prendas de los imputados tanto como de las víctimas, declaraciones testimoniales, registros fílmicos y fotográficos, informes de diferentes organismos y muestras de ADN. Con todo esto la fiscal pudo determinar la participación que cada uno de los imputados tuvo en el ataque que terminó con la muerte de Báez Sosa.

 

Los diez rugbiers que se encontraban esa noche en Le Brique se sacaron una selfie esa misma madrugada, después de haber dejado muerto al adolescente hijo de paraguayos frente al boliche, donde se los ve sonrientes y con los pulgares hacia arriba. También fueron a desayunar a un local de comida rápida, y en el grupo de Whatsapp intercambiaban mensajes donde decían que la víctima “caducó”, y festejaban “ganamos”.

 

Según el relato de la fiscal Zamboni, basado en las declaraciones, la agresión comenzó dentro del boliche, cuando Báez Sosa, junto con tres amigos, se encontraba en la pista de baile escuchando el recital del trapero Neo Pistea, y por accidente rozó a uno de los agresores. “Fernando levantaba el dedo como que no había pasado nada”, relató en su declaración uno de los amigos de Fernando y advirtió que “este muchacho mientras se retiraba lo seguía mirando feo a Fernando”. Más tarde, camino al baño del boliche, uno de los amigos de Báez Sosa se encontró nuevamente con uno de los agresores, con quien tuvo “un choque por la cantidad de gente que había”, según declaró frente a la fiscal.

 

El choque dio lugar a una serie de “manotazos”, que Fernando intentó detener y que fueron el detonante que llevó a los encargados de seguridad del boliche a sacar a ambos grupos del establecimiento. Según declaró el mismo amigo de Báez Sosa, quien recibió un golpe en la boca cuando intentó defenderlo de los golpes y patadas de los rugbiers, en varias oportunidades solicitaron ayuda a los encargados de la seguridad del boliche, quienes “estaban todos mirando, pero nadie se acercaba”.


En el texto de la requisitoria a juicio, que deberá considerar el juez Mancinelli, la Fiscalía afirma que, una vez afuera del local, los imputados “acordaron darle muerte” al adolescente de 18 años, y para lograrlo se organizaron en dos grupos: los primeros cinco: Thompsen, Comelli, Cinalli, Benicelli, y Ciro Pertossi fueron quienes abordaron por detrás a la víctima, dejándolo indefenso. Mientras que los otros tres: Viollaz, Lucas y Luciano Pertossi, posibilitaron el delito ya que, además de encerrar a Báez Sosa, “agredieron físicamente a los amigos de Fernando” que “pretendían ayudar a la víctima”. Las lesiones leves contra los amigos de Fernando también fueron incluidas en la acusación de la Fiscalía.

 


Tras el dictamen del fiscal general de Dolores, Diego Escoda, quien se mostró conforme con el planteo de la fiscal Zamboni, el juez Mancinelli pidió la intervención de las partes de las que hasta ahora respondieron únicamente los abogados que representan a la familia Báez Sosa, Fernando Burlando y Fabián Améndola, mientras que la defensa de los ocho imputados, en manos del abogado Hugo Tomei, todavía no se comunicó con el Juzgado. “En menos de seis meses tenemos juicio”, aseguró a este diario el abogado Burlando, quien destacó el desempeño de la fiscal: “Fue un trámite acelerado teniendo en cuenta la cantidad de detenidos”, expresó y aseguró que la familia de Fernando “pasó unas fiestas muy angustiantes”.

 

El 18 de diciembre la compatriota Graciela Sosa publicó en sus redes sociales que si su hijo estuviera vivo, “ya hubiésemos armado el arbolito y pensaríamos qué haríamos la Nochebuena. Qué triste es nuestra vida”, escribió la mujer, que desde hace un año pide “Justicia por Fernando”.

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