Niño vestido de adulto | TELEDIEZ

FRANCISCO, EL REFLEJO SOCIAL DE LOS MENORES TRABAJANDO Niño vestido de adulto   El chico estaba allí, con sus cartones de bingo en un semáforo sobre Eusebio Ayala y La Victoria, donde termina el barrio San Pablo de Asunción. La tarde estaba empezando y...

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Niño vestido de adulto

Publicado por: Rodrigo
08/22/2020 07:46 AM
La concurrida avenida Eusebio Ayala con semáforo en rojo. Francisco aprovecha y ofrece sus cartones de bingo.
La concurrida avenida Eusebio Ayala con semáforo en rojo. Francisco aprovecha y ofrece sus cartones de bingo.

FRANCISCO, EL REFLEJO SOCIAL DE LOS MENORES TRABAJANDO


Niño vestido de adulto

 

El chico estaba allí, con sus cartones de bingo en un semáforo sobre Eusebio Ayala y La Victoria, donde termina el barrio San Pablo de Asunción. La tarde estaba empezando y la jornada parecía dura. El niño tiene 9 años.

 

Francisco trabaja desde los 6 años vendiendo frutas y verduras por las calles asuncenas. Él ya no vende eso, su mamá sí con otro niño más chico entre sus brazos ofrece manzanas a unas cuadras de la esquina en donde está el "puesto" de Francisco.

 


Con voz tímida contestó que por este año dejó la escuela por la situación de la pandemia pero muy seguro de que iba regresar. Es del barrio Santa Ana y sueña con ser bombero. Contó que desde temprano ya se alista para vender esos cartones que ayudan de sustento a su casa.

 


La gente que se quedaba en el semáforo lo miraban de reojo, pareciera ser que ese no era un día bueno para las ventas. Francisco de todas formas obstinado y con ganas de seguir vendiendo no se rendía en cada semáforo rojo que daba en la avenida.

 


La realidad es de larga data, que de todas formas no es lo ideal. Los niños deberían disfrutar de su niñez pero la realidad es otra en muchas familias paraguayas, son el sustento y trabajan desde muy pequeños en busca de mejores horizontes. Se pasa a lado de ellos pero ya no sorprende que desde chicos trabajen. Se volvieron invisibles o quizás se quiere creer eso para evitar alguna incomodidad de desigualdad. Ojos que no ven, corazón que no siente, conciencias que duermen.

 


Hace días se conmemoraba el Dia del Niño, aquellos niños que lucharon en la batalla de Acosta Ñú valientemente dieron su sangre joven para defender al Paraguay. Hoy siguen luchando pero se ven reflejados en su mayoría en Francisco, trabajando por las calles, buscando salir adelante y acortar ese abismo social que existe con otros niños de mejores oportunidades.

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